Materia viva

Una cocina donde el diseño se funde con la calma del día a día.

Cliente particular

Madrid, España
2024

Hay espacios que nos invitan a quedarnos, a bajar el ritmo, a disfrutar de los gestos cotidianos con placer. Esta cocina nace con esa intención: ser un lugar funcional, pero también bello y sereno. Un proyecto pensado para vivir con comodidad, rodeados de materiales honestos y colores que reconfortan.

Hay espacios que nos invitan a quedarnos, a bajar el ritmo, a disfrutar de los gestos cotidianos con placer. Esta cocina nace con esa intención: ser un lugar funcional, pero también bello y sereno. Un proyecto pensado para vivir con comodidad, rodeados de materiales honestos y colores que reconfortan.

El espacio se organiza en dos frentes: uno con fregadero y zona de trabajo, y otro con columnas para despensa, hornos y una puerta oculta que comunica con el lavadero discreto e integrado.

En el centro, una gran isla de líneas redondeadas en verde lacado acoge la placa de cocción y un espacio con taburetes para comidas rápidas. La campana de techo, potente y silenciosa, garantiza confort sin interferir visualmente.

El frente del fregadero destaca por un juego de texturas y tonos: la parte inferior se reviste con un zellige verde alto brillo, mientras que la superior lleva un alicatado en barro cocino natural, separado por una balda de madera con iluminación cálida. Este contraste sutil entre esmalte y barro, brillo y mate, construye un ambiente lleno de matices y profundidad.

Todo en esta cocina está pensado para facilitar el día a día sin renunciar al estilo. Materiales naturales, soluciones integradas y una paleta de verdes, tierras y madera que aporta armonía y calidez. Porque una cocina bien diseñada no solo se nota: se vive.